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viernes, 6 de marzo de 2020

El Che Pérez, hincha #1 de Emelec, era puro corazón



Corría el año 1974. El machaleño Eduardo Che Pérez con la camiseta de Emelec, un cintillo y una corneta dirigía a los hinchas desde la tribuna baja. En la época que no había barras organizadas, él formó la de Emelec y pasó a la historia como el hincha #1; otros siguieron su ejemplo.

Como director de estos grupos de aficionados Emelec, flameaba banderas, saltaba, hacia retumbar un tambor. “y ya lo ve, y ya lo ve es el equipo de Emelec”, cantaba insistentemente la barra. Para luego seguir: “esto no es pagado es puro corazón”.

EL corazón del Che Pérez, reconocido por su fidelidad sin límites a Emelec, se apagó; pero su barra sigue encendida para alentar al Ballet Azul.



Los hinchas manifiestan que cada vez que Emelec marca un gol, oyen el sonido de la corneta y el retumbar del tambor, del hincha #1 del Emelec, que desde el cielo no se cansa de alentar.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Luis Robles Plaza, boxeador de la política



Su formación deportiva le había servido en la política. Fue un boxeador de barrio que se fajaba con cualquiera. Medía las probabilidades y se empleaba fondo. Perteneció al Emelec. Lo seleccionaron para un campeonato Sudamericano, pero no asistió porque tenía que rendir exámenes en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil.

En el box, como en la política, siempre supo que tenía que hacer este guayaquileño, fundador con Carlos Guevara Moreno y Rafael Coello Serrano de Concentración de Fuerzas Populares, CFP. Dando y esquivando golpes, cumplió sus cargos de alcalde de Guayaquil, ministro de defensa de Velasco Ibarra y ministro de Gobierno de León Febres Cordero.



Hábil para moverse en la política, igual como lo hacía en el ring. Su mejor defensa era el ataque. Conocía a sus contrincantes y tenía cierta intuición. Veterano de muchas jornadas, se mantenía cerca del cuadrilátero, en “ring side”.


jueves, 31 de octubre de 2019

Las locuras del cuerdo futbolista Balseca


Nuestros grandes futbolistas de antaño comenzaron jugando pelota chica en sus barrios, José Vicente Balseca Bahamonde o sencillamente el Loco Balseca derrochaba energía, velocidad, filigranas, taquitos, amagues en el barrio guayaquileño de Noguchi y Ayacucho, el de las cinco esquinas; la gente llenaba las aceras para presenciar el espectáculo de los sábados y domingos que daba este malabarista de la redonda.


El Loco Balseca


Fue Rey Mago con otros cuatro monarcas del Emelec: Jorge Bolaños, Carlos Raffo, Enrique Raymondi y el Pibe Ortega, delanteros que dejaron mal paradas a muchas defensas de equipos nacionales o extranjeros; con picardía, velocidad, entendimiento convirtieron goles en la época en que el fútbol poseía la alegría de la locura. No ha presentado Emelec desde entonces Emelec una constelación igual; irrepetibles resultaron los Cinco Reyes Magos.

En los clásicos del astillero que se jugaron en el antiguo estadio Capwell sobresalían los duelos del puntero derecho Balseca con su marcador barcelonista, el capitán Luciano Macías. El emelecista inventaba cualquier locura para tratar de pasarlo: amagues a la derecha, amagues a la izquierda, movimientos circulares con el pie derecho sobre el balón, escapadas veloces para centrar preciso a la cabeza del infalible definidor Carlos Raffo; unas veces lo paraba Macás, el público deliraba.




¡Qué tiempos aquellos!, como dice el tango, cuánto fútbol de velocidad, picardía, goles de todos los estilos… que los comentaristas de ahora (de lengua larga e investigación corta) critican de lento, en fin, cada uno es uno y tiene se babosadas, la ignorancia es atrevida.
Balseca, Bolaños, Raffo, Raymondi y Ortega


Al evocar al Loco Balseca, en su escapada final a la otra vida, nos vienen a la memoria veloces punteros derechos del tiempo viejo: el Mocho Rodríguez (Barcelona), el Platillo volador Áurea (Patria), el Camberra Pedro Gando (Everest), el Venado Arteaga (Norte América), también hubo veloces punteros izquierdos: Guido Andrade (Barcelona), Raúl Pío De La Torre (Norte América), Osorio (Valdez).

lunes, 14 de octubre de 2019

Saco negro



Lo llamaban “Saco negro” por su color. Lo vi jugar fútbol en el viejo estadio Capwell, el de las calles adyacentes polvorosas y las gradas de la general de madera, cuando asistía con mi papá y mis hermanos los domingos; tenía el futbolista un potente disparo de zurda, capaz de quebrarle los dedos al guardameta con el balón.
De izquierda a derecha, parados: Zambrano, Pineda, Moscol, Gómez, Cruz Ávila y Ordeñana. Sentandos: Balseca, Bolaños, Raffo, Flores y DE LA TORRE




En el tiempo viejo guayaquileño había tres partidos los domingos por las tardes, los dos primeros eran de equipos de segunda división y el último, de la primera división. 

Clemente De La Torre
“Saco negro” era puntero izquierdo del equipo de segunda división, Chacarita Juniors, marcó goles al andar y de tiro libre porque era infalible. Goool, gritaban los aficionados antes de que este delantero chuteara. Pasó como profesional al Emelec, equipo con el que marcó muchos goles, también olímpicos, es decir de esquina; pero su carrera y su fama duraron poco porque no controló el trago, su alcoholismo avanzó y no jugó más en Emelec. Se dedicó a vender cigarrillos en los salones de bebidas que había en los barrios guayaquileños; muchos le compraban y le recodaban lo brillante que había sido como futbolista; él sonreía y hablaba poco. 



Cierto día amaneció muerto en una banca del parque La Victoria, ubicada en las calles Quito entre Ballén y 10 de Agosto, barrio de prostitutas, chulos, rateros, drogadictos, homosexuales. 

“Saco Negro” era… Clemente De La Torre, uno de los grandes punteros izquierdos del fútbol porteño. 




Gracias por haber leído este cuento, muy pronto te escribiré más.

#Emelec #ElBalletAzul #Futbol

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...