Mi nombre es César Burgos Flor. Este es un espacio de opinión acerca de política, literatura, historia, educación, deporte, con el objetivo de compartir mis experiencias periodísticas con ustedes, que de hoy en adelante los llamaré mis interamigos.
"La escritura es un mecanismo para desfogar y escribir cosas bellas", Mónica Varea.
Julio Jaramillo
era autor, compositor e intérprete. Cuando estuvo en México en 1964 le puso
letra, música y voz al porro ¡Ay, mexicanita!, en homenaje a la mujer azteca;
vendió dos millones de copias. Su popularidad creció enormemente en ese país. Fue
el cantor sudamericano que más éxito tuvo en México. Pedro Vargas y Raúl Velasco
lo presentaron en sus famosos programas.
¡Ay, mexicanita!
Cuando no tengo ya
nada que hacer,
me paro en una esquina mirando por doquier,
mirando como pasan las chiquillas bonitas luciendo su figura derrochando parle,
mirando como pasan las chiquillas bonitas luciendo su figura derrochando parle.
Apresuradita muy bien
vestidita
van pasando por la calle diciendo: bonito pos que le pasa a usted.
Apresuradita muy bien vestidita
van pasando por la calle diciendo: bonito pos que le pasa a usted.
Chaparras lindas se miran por doquier,
güeras, morenas que son ricas también.
Que tienen sabrosura y no saben de traición.
Que entregan sus amores con alma y corazón.
Que tienen sabrosura y no saben de traición.
Que entregan sus amores con alma y corazón.
Apresuradita, muy
bien vestidita
van pasando por la calle diciendo: bonito pos que le pasa a usted.
Apresuradita, muy bien vestidita
van pasando por la calle diciendo: bonito pos que le pasa a usted.
Julio confesó que había grabado todo tipo de música, pero
que prefería el bolero y los pasillos costeños. J. J. conmovió, y lo sigue
haciendo, identificando sentimientos, transmitiendo romances, evocando amores
imposibles. Acrecentó más fama cuando grabó la criolla Nuestro Juramento, del
portorriqueño Benito de Jesús, en ritmo de bolero con arreglos de Rosalino
Quintero, que lo dio a conocer en todo el continente como cantante en 1957. A
través de sus épocas lo grabó varias veces, una con la orquesta del chileno
Vicente Bianchi; otras, solo con el acompañamiento de guitarras. En México, la
cantó y grabó con trompetas, bandoneón y violines.
Benito de Jesús siempre manifestó su agradecimiento, ya que
por J.J. la canción alcanzó gran popularidad. El portorriqueño es compositor,
además, de otros boleros: La copa rota, Sigamos pecando, De rodillas...
Discos Ónix por intermedio de Fausto Feraud Aroca enviaba a
la disquera Peerles, de México, los éxitos de J.J., pero no despertaron el
interés de la empresa. Feraud sabía que la voz de J.J. era valiosa, por tanto,
no se dio por vencido. Hizo editar por su cuenta 5.000 ejemplares en México
para promocionarlos en las emisoras de ese país. La aceptación del público fue
grandiosa.
Gracias a Nuestro juramento, el Ecuador se hizo más conocido
en el continente. Consideraba J.J. que Nuestro juramento era su mayor éxito
disquero y que el público recordaría siempre esa canción.