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lunes, 18 de mayo de 2020

Famosos que murieron de amor


Eloy Alfaro y su esposa (sentados)

Para algunos famosos el amor fue dolor, el amor fue más fuerte que la muerte. Decidieron morir de amor. Blas Pascal sentenció que “el corazón tiene sus razones que la razón no conoce”.

Ana Paredes Arosemena, dama excepcionalmente tierna, recta, bella, falleció en Guayaquil, el 25 de mayo de 1920 luego de ocho años del asesinato de su esposo en Quito, el general Eloy Alfaro. Agonizó espiritualmente. Se negaba a ingerir alimentos en los últimos tiempos; tal como lo hizo después el expresidente José María Velasco Ibarra que murió de amor por su fallecida esposa Corita.

El poeta mexicano de trágico destino, Manuel Acuña, se privó de la vida por su enamorada Rosario, el 6 de diciembre de 1873. El último verso de su Nocturno a Rosario lo despide: “Esa era mi esperanza… mas ya que a sus fulgores se opone el hondo abismo que existe entre los dos, adiós por la vez última, amor de mis amores; la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores; mi lira de poeta, mi juventud adiós”.

“Sin mi esposa Margarita Maza me siento inútil”, declaró el valiente expresidente mexicano Benito Juárez, conocido como el “Benemérito de las Américas”; falleció poco después. La pérdida del ser querido trae muchas veces un triste final.

El nombre de doña Margarita Maza y el de su esposo Juárez constan en la Cámara de diputados de México para que, unidos como estuvieron siempre en la defensa del país ante la invasión extranjera, reciban un homenaje del pueblo.

Aquí escucharás la canción "Nocturno a Rosario" cantada por el grupo Comanche




viernes, 18 de octubre de 2019

El primer karateka de Guayaquil fue un gay confeso


La escena se desarrolló en un salón de bebidas alcohólicas de un peligroso barrio de Guayaquil, situado en las calles Colón y Machala. Un gay confeso, motejado como El Tuerto Alfonso, bailaba con un vaso lleno de cerveza en la frente al ritmo de la rockola, la guaracha EL Corneta, que cantaba el Jefe Daniel Santos.


Tragos van y tragos vienen, un corpulento estibador de bananos, cabreado, insultó al Tuerto Alfonso, y lo desafió a fajarse a puñete; el gay lo enfrentó varonilmente y en la primera entrada lo soñó con golpes de su pie derecho en la cara del desafiante. Sus amigos le echaron agua en la cara para que despertara. ¿Qué pasó?, ¿qué pasó?... repetía.
El estibador incrédulo no aceptaba lo que le habían dicho: El Tuerto Alfonso, alto y delgado, era muy hábil con los pies, manos y cabeza para pelear. Sin querer, por instinto, se convirtió en pionero de las artes marciales. 
En la época de los años sesentas se consideraba equivocadamente que los gais eran seres débiles y fácil para golpearlos; pero hubo excepciones, como Alfonso y otros: el gay fisicoculturista afroecuatoriano, Hugo, en el barrio de Lorenzo de Garaycoa y Manabí soñaba de un puñete a cualquier malcriado que intentara burlarse de él; reconocían que eran gais; pero muy valientes para enfrentar a cualquier bravucón.

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...