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viernes, 8 de noviembre de 2019

El “paquetazo” alimenticio guayaquileño de los años sesentas


Los estudiantes de los colegios nocturnos guayaquileños de los años sesentas salíamos de clases a las 23h00 cansados (trabajabámos de día) y con hambre; caminábamos, pues los buses y colectivos iban repletos y no podíamos tomarlos.

Paquetazo alimenticio

Con mis compañeros del colegio particular Veinte de Abril, de los padres jesuitas, pasábamos por 10 de Agosto y Lorenzo de Garaycoa, esquina del mercado Central, al frente quedaba el resaturante El chamaquito, donde comprábamos el famoso “paquetazo”, una porción de arroz con jugo de seco de gallina o chivo o de guatita envuelto en un papel de despacho, sin cuchara, por un sucre para merendar parados.

Nos encontrábamos con vendedores ambulantes, noctámbulos, alumnos de los colegios César Borja Lavayen y Andrés Mateus; también el quiosco El colorado (así apodaban al propietario) en la esquina de las calles Quito y Ayacucho  vendía “paquetazos”.

Siempre en grupos nos defendíamos de los malhechores que pretendían robarnos hasta los libros. No nos dejamos vencer por las circunstancias; así venciendo muchas dificultades nos graduamos de bachilleres para luego alcanzar el título universitario.

domingo, 20 de octubre de 2019

No le dieron gato por liebre, sino tortuga por chivo

Arístides era un muchacho que surgió de abajo, después de ser obrero obtuvo un título de profesional en la universidad, sin embargo, no olvidó sus raíces, seguía siendo amigo del betunero, del barrendero, del vendedor de frutas. Sostenía que uno de los placeres de la vida era consumir sabrosa comida criolla: caldo de gallina, secos de gallina, chivo y chancho, encocado de pescado, caldo de bagre, caldo de pata, caldo de bolas en los mercados de Guayaquil.

Su entrañable amigo, Antonio, le pidió cierta vez que lo llevara a comer un delicioso plato a cualesquiera de los mercados, pues bien, así sucedió. Luego de comer sabrosamente criollo, Antonio, preguntaba si lo que había ingerido era chivo. Ante tanta insistencia, Arístides, le confesó que le brindado un incomparable seco de tortuga. Confesión que terminó con la amistad… después del gusto le vino el disgusto.
Seco de chivo, plato típico ecuatoriano

Antonio no se había enterado de que en el mercado municipal, de las calles guayaquileñas de 10 de Agosto y Lizardo García, en el año 1970, vendían vasos de la sangre calientita de tortuga para según las creencias no contagiarse de tuberculosis… y el delicioso seco de tortuga, que ahora lo venden en Samborondón.

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...