
Así le gritaban en el barrio al viejo Pedro. Esta creencia duró
mucho en el Guayaquil de antaño, ya que la gente opinaba que para ser macho era
necesario casarse y engendrar hijos. No tomaban en cuenta que un hombre podía
ser misógino, es decir, quien siente o manifiesta aversión por las mujeres.
Gr andes personajes fueron misóginos, como el filósofo español José Ortega y
Gasset.
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