lunes, 16 de marzo de 2020

Daniel Santos escribió el bolero Cautiverio en el Cuartel de Policía Modelo de Guayaquil

Julio Jaramillo y Daniel Santos



Que lentas pasan las horas
En esta cautividad;
Aquí se sufre y se llora
Y triste es la soledad.
Las horas parecen años
Diez años parecen más
Los amigos son extraños
Se olvida la humanidad.

Las sombras van en rebaño
Domina la oscuridad
Cada minuto un peldaño
Que escala, la libertad.

La primera vez que Daniel vino a Guayaquil fue en septiembre de 1956 para presentarse en el cine Apolo (que estaba ubicado en las calles 6 de Marzo y Aguirre) con el acompañamiento de la orquesta Costa Rica Swings Boys. En una de sus presentaciones nocturnas que debía cantar, se quedó afónico porque había bebido cerveza helada. Se disculpó para no seguir actuando, pero el público indignado rompió sillas, botellas, vasos; hubo disparos y principios de incendios.



Daniel abandonó el cine resguardado por la policía. Fue trasladado al Cuartel Modelo como contraventor. El pueblo le dio muestras de afecto: le llevó revistas, cigarrillos, café, galletas y una radio para escuchar a Julio Jaramillo; al tercer día de estar encarcelado escribió el bolero Cautiverio y la guaracha Cataplum que, después de salir, grabó con la orquesta Costa Rica Swings Boys, en un disco sencillo para la marca Lluvia de Estrellas; tuvo gran venta.

Donó para los que habían sido sus compañeros de prisión: 19 camas y colchones, almohadas, sábanas, galones de pintura y brochas para mejorar aquel lugar.

viernes, 13 de marzo de 2020

El sentido común del cardiólogo Eduardo Manrique Trujillo



Sus colegas, sus hermanos médicos, demás miembros de la familia no toleraban que el cardiólogo Eduardo Manrique Trujillo, guayaquileño, se presentara en televisión para hablar del amor, el odio, la envidia, el rencor, el perdón, el sexo. Pretendían humillarlo. Decían que era como una ramera arrepentida porque después de haber sido alcohólico, recomendaba la sobriedad; de infiel confeso, aconsejaba la fidelidad…

Reconocía ser católico, pero aseguraba que los curas lo odiaban porque detestaba la rigidez de la norma y el fanatismo y creía que Dios es demasiado grande para caber en una religión. Leía dos horas diariamente la Biblia, especialmente Sabiduría y Eclesiastés. Todo lo dejaba a Papi Dios, como él solía decir en sus programas televisivos guayaquileños.

Escribía libros motivadores, practicaba kárate, judo, boxeo, fue seis veces campeón ecuatoriano de natación… Seguramente por el alejamiento del alcohol, aprendía tantas actividades. Así se mantenía sobrio y ocupado.

Lo cierto es que este cardiólogo multifacético, querido por unos y envidiado por sus colegas, caló hondo en el sentimiento popular. Muchas personas, a quienes no conocía, se les acercaban para felicitarlo y agradecerle porque algunos de sus programas les habían ayudado en un determinado momento.

Xavier Alvarado Roca, fundador de Ecuavisa, le dijo entonces al cardiólogo que todo era cuestión de sentido común. Y el sentido común lo llevó, también, a escribir artículos en las revistas Hogar y La Verdad.  Pero el sentido común del doctor Manrique ha sido y es el menos común de los sentidos para los sufridores de lengua larga e inteligencia corta.


miércoles, 11 de marzo de 2020

Un socialista que tenía dinero, leía la Biblia y veneraba a los “santos del espíritu”



El lojano Manuel Benjamín Carrión, fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, premio Benito Juárez, tenía mucho dinero por su cuenta, además le dejaron las fortunas sus hermanos Rosario, Clotilde, Filomena y Clodoveo. La esposa, Agüeda María Eguiguren, heredó parte de la fortuna de su padre.

Lector apasionado de Historia, Literatura, Ensayos, Poesía… y también de la Biblia. Decía que aprendía mucho de ella. Las coleccionaba. Tenía algunas ediciones preciosas.

Con la publicación de San Miguel de Unamuno, inició Benjamín Carrión sus ensayos biográficos-críticos dedicados a grandes figuras, como Gabriela Mistral y José Carlos Mariátegui, cuyas altas calidades humanas y espirituales los colocaban en una especie de santoral laico del pensamiento, dignos de la veneración de los fieles de las expresiones de la inteligencia.  Eran quienes mejor habían cumplido con la causa esencial del hombre: servir. En cambio, a Gabriel García Moreno le dedicó la biografía: El santo del patíbulo.



El martes 24 de mayo de 2011 fue develada una escultura de bronce de este escritor en la Plaza Santa Veracruz, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad de México, donde aparece sentado ante una mesa jugando ajedrez; junto a la estatua hay otras mesas y sillas para que los visitantes descansen o también jueguen ajedrez.   Al lado está una frase de Carrión: “Seamos una potencia de cultura porque para eso nos autoriza y alienta nuestra Historia”.

lunes, 9 de marzo de 2020

“Nadie anduvo tan recto, como el hermano de los pies torcidos”



El hermano Miguel había nacido con los pies torcidos. Demoró mucho en caminar, aunque nunca pudo hacerlo bien. Esto originó la célebre frase del cardenal arzobispo de París, cuando al dar el pésame a la comunidad de los Hermanos Cristianos dijo: “Nadie anduvo tan recto, como el hermano de los pies torcidos”.

El cuencano Francisco Pérez Febres Cordero (1854-1910), el hermano Miguel de las escuelas cristianas, es el símbolo del maestro católico, misionero de las letras y de la doctrina social de Jesús. A los 13 años decidió seguir su vocación religiosa. Escribió libros de Gramática, Literatura, Matemáticas, Contabilidad, Historia del Ecuador, Poesías, Historias Sagradas, Devocionarios… 73 obras. Ingresó a la Academia Ecuatoriana de la Lengua.



Se atribuyeron muchos hechos sobrenaturales al hermano lasallano como la curación milagrosa de Sor Clementina Flores, 1933, y su aprobación por Roma le valió para la beatificación.

El proceso que se inició en 1935, durante el pontificado del papa Pío XI terminó el 21 de octubre de 1894; el papa Juan Pablo II proclamó la canonización del hermano Miguel.

viernes, 6 de marzo de 2020

El Che Pérez, hincha #1 de Emelec, era puro corazón



Corría el año 1974. El machaleño Eduardo Che Pérez con la camiseta de Emelec, un cintillo y una corneta dirigía a los hinchas desde la tribuna baja. En la época que no había barras organizadas, él formó la de Emelec y pasó a la historia como el hincha #1; otros siguieron su ejemplo.

Como director de estos grupos de aficionados Emelec, flameaba banderas, saltaba, hacia retumbar un tambor. “y ya lo ve, y ya lo ve es el equipo de Emelec”, cantaba insistentemente la barra. Para luego seguir: “esto no es pagado es puro corazón”.

EL corazón del Che Pérez, reconocido por su fidelidad sin límites a Emelec, se apagó; pero su barra sigue encendida para alentar al Ballet Azul.



Los hinchas manifiestan que cada vez que Emelec marca un gol, oyen el sonido de la corneta y el retumbar del tambor, del hincha #1 del Emelec, que desde el cielo no se cansa de alentar.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Que hable la más vieja



Don Eloy Alfaro era presidente de la República en 1910, En septiembre de este año estaba discutiéndose el decreto legislativo que reformaría la Ley del divorcio. Un grupo de damas quiteñas organizó una manifestación y entraron muy disgustadas, pues deseaban ser atendidas inmediatamente.

Don Eloy les manifestó que debían serenarse para poder atenderlas. Prosiguió:
  •      Que tome la palabra la más anciana y me explique la causa de esta protesta.

El grupo de señoras enmudeció y empezó a retirarse poco a poco, pues conocido es que a nuestras damas no les gusta confesar la edad, salvo cuando legalmente tienen que hacerlo ante un juez en un proceso en el que les solicitan sus datos personales.



Poco después, el 30 de septiembre de 1910, firmó el decreto con leves reformas. Alfaro manifestó que a él no le servían porque era feliz con su esposa Ana Paredes.

lunes, 2 de marzo de 2020

Alfredo Pareja se arrepintió de escribir novelas



EL gran novelista ecuatoriano Alfredo Pareja Diezcanseco se arrepintió de escribir novelas… ¡Cosas de escritores!

Al final de su carrera en 1987 manifestó que no volvería a escribir novelas y se arrepentía de todas, de haberlas escrito tan mal, por no haberlas escrito como hubiera querido que sean.

Sin embargo, la novela El muelle (1933) es una de las más bellas del realismo social; pero Alfredo dice que no quemó los originales, gracias a Luis Alberto Sánchez, crítico literario peruano que la consideró como una de las grandes en esos años hispanoamericanos del realismo social.

Publicó 14 novelas, algunas tuvieron el mérito de ser editadas en el exterior: La Beldaca, 1935, Santiago de Chile; Don Balón de Baba, 1939, Buenos Aires; Hombres sin tiempo, 1941, Buenos Aires; Las tres ratas, 1944, Buenos Aires; La hoguera bárbara (vida de Eloy Alfaro),1944, Buenos Aires; Las pequeñas estaturas, 1970, Madrid.

Recibió la “Orden de la legión de honor” de parte del gobierno francés; Ecuador lo honró con el premio Eugenio Espejo.



“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...