lunes, 15 de junio de 2020

El muerto que aparece y desaparece



Algunos taxistas han contado que, pasadas las once de la noche, se les presenta un caballero muy bien vestido, de terno negro, cerca del Cementerio General de Guayaquil (Regentado por la Junta de Beneficencia de Guayaquil) para solicitarles una carrera; sin embargo, no lo aceptan porque es vox populi, entre ellos, que se trata del personaje de la clase alta, Emilio Estrada Estrada, expresidente de la República, que se decía que tenía “pacto con el diablo” y no lo deja en paz. Sale de la tumba para vagar entre las sombras de la noche.

El taxista Gustavo León refirió que despreocupadamente lo tomó como pasajero; pero al llegar a la dirección, que le indicó este caballero, desapareció misteriosamente sin cancelarle el valor de la carrera; se convirtió en otro estafado por el famoso muerto que aparece y desaparece en las noches de la ciudad de Guayaquil.

viernes, 12 de junio de 2020

Los curas corruptos morían de miedo ante la presencia de García Moreno


García Moreno era el mandatario de hierro, enderezador de todo lo que andaba chueco en la República del Ecuador; amaba a los curas honrados, pero detestaba a los deshonesto que desprestigiaban la religión católica. Emprendía viajes breves, montado en su caballo, y acompañado de su fiel edecán de apellido Pallares para visitar pueblos en los que había denuncias por el relajamiento moral de los sacerdotes. Pasaba inadvertido como cualquier ciudadano, disfrazado de comerciante en busca de negocios; nadie lo reconocía.

Dormía en el pueblecito de Sicalpa, en cierta ocasión, cuando una gran farra interrumpió su sueño. Decidió asistir a la fiesta. Sin inmutarse, observó que un sujeto alto, gordo, de doble papada bailaba como trompo, con señoras y señoritas incansablemente; tomaba trago, reía, abrazaba y besaba a las damas. Se indignó el mandatario cuando se enteró de que se trataba del cura de Sicalpa… ¡Pobrecito!
Poco después, las campanas de la iglesia llaman a misa. El cura farrista abandona la fiesta a la seis de la mañana para celebrar la santa misa, en estado de embriaguez… De repente aparece la figura imponente del presidente para cerrarle el paso y decirle al fraile que no podía dar misa. ¿Tú quién eres para impedírmelo? Vociferó el corrupto, pero se le quitó la borrachera al oír la respuesta: Gabriel García Moreno. El miedo lo enmudeció y palideció, se tambaleó y cayó pesadamente al suelo… murió de la impresión.

García Moreno era simplemente enemigo de la corrupción venga de donde viniere; puso en orden a los sacerdotes de costumbres licenciosas.



miércoles, 10 de junio de 2020

El compositor Manuel Alejandro escribió la canción “Ese hombre” en defensa de las mujeres víctimas



Letra y música de Manuel Alejandro
Canta: Rocío Jurado

Ese hombre que tú ves ahí­
que parece tan galante
tan atento y arrogante
lo conozco como a mí
Ese hombre que tú vas ahí­
que aparenta ser divino
tan afable y efusivo
solo sabe hacer sufrir.

Es un gran necio,
un estúpido engreído,
egoí­sta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso, enano, rencoroso,
que no tiene corazón.

Lleno de celos
sin razones ni motivos
como el viento impetuoso,
pocas veces cariñoso,
inseguro de sí­ mismo,
soportable como amigo,
insufrible como amor.

Ese hombre que tú ves ahí­
que parece tan amable,
dadivoso y agradable
lo conozco como a mí.

Ese hombre que tú ves ahí­
que parece tan seguro
de pisar bien por el mundo
solo sabe hacer sufrir.

Es un gran necio,
un estúpido engreído,
egoí­sta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso, enano, rencoroso,
que no tiene corazón.

Lleno de celos
sin razones ni motivos
como el viento impetuoso,
pocas veces cariñoso,
inseguro de sí­ mismo,
soportable como amigo,
insufrible como amor.

Es un gran necio,
un estúpido engreí­do,
egoísta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso, enano, rencoroso,
que no tiene corazón.

Lleno de celos
sin razones ni motivos
como el viento impetuoso,
pocas veces cariñoso,
inseguro de sí­ mismo,
soportable como amigo,
insufrible como amor.

Manuel Alejandro


Muchos epítetos de mujeres dolidas para los hombres ofensores. Fue escrita y compuesta exclusivamente por el español Manuel Alejandro para que la cantara Rocío Jurado. Algunas canciones para mujeres han sido escritas por hombres: “No me preguntes por él”, de Sergio Andrade para que la cantara Cristal; “La gata bajo la lluvia”, de Rafael Pérez Batija para la voz de Rocío Dúrcal.





lunes, 8 de junio de 2020

El bandido criollo Tom Mix tenía pacto con el Diablo



Los pueblos de la costa ecuatoriana son muy católicos y como tales creen que el Diablo o el “patica”, como suelen llamarlo, dominan al mundo. Cuando un hacendado progresa y se convierte en rico dicen que tiene “pacto con el Diablo”. Siempre hablan del Diablo: que pena en ciertos lugares, que se llevó a una bella montuvia, que Fulana está poseída por el Diablo.

Existió en Naranjal un rápido pistolero José Alvarado, apodado Tom Mix, que donde ponía el ojo ponía la bala. Cierto día se le apareció un grupo de tres policías para capturarlo, pero los despachó al otro mundo en tres minutos, con su revólver Colt 45. Como un gran gallo decía: “Traigo mi 45 para cantar donde quiera”. Y también era rápido para desaparecer de la escena del crimen montado en su caballo Chupaflor y su fiel perro negro. Según los naranjaleños tenía “pacto con el Diablo”, por esta razón no lo capturaban.



Era hijo de un millonario, quién lo envió a México para que estudiara, pero se perfeccionó en el manejo de armas de fuego, que amó desde muchacho para cazar animales del monte. Después de haber matado a algunos fue perseguido por un grupo de policías rurales tan rápidos con las armas, como este famoso bandido criollo.

Se escondió en un suburbio guayaquileños, pero hasta ahí llegaron los policías por la denuncia de algún “sapo”, que nunca falta. Cuando salía de abajo del piso donde estaba escondido en una modesta casa, lo acribillaron los rurales sin darle tiempo a que sacara sus armas; se le durmió el Diablo que lo protegía, Tom Mix tenía que entregarle su alma al Diablo según el pacto.

viernes, 5 de junio de 2020

La compositora Consuelo Velázquez respondió al divorcio de su marido con el bolero “Que seas feliz”





Que seas feliz, feliz, feliz,
es todo lo que pido
en nuestra despedida.
No pudo ser después
de haberte amado tanto,
por todas esas cosas
tan absurdas de la vida.

Siempre podrás contar conmigo,
no importa donde estés,
al fin que ya lo ves,
quedamos como amigos
y en vez de despedirte
con reproche y con llantos,
yo que te quise tanto
pido que seas feliz, feliz, feliz.

La extraordinaria concertista de piano y compositora mexicana, Consuelo Velázquez (1920-2005), aceptó la demanda de divorcio que le planteó su esposo Mariano Rivera Conde, pero se despidió de él de la forma más elegante: con la dedicatoria de la letra y música del bolero “Que seas feliz”.



miércoles, 3 de junio de 2020

El misterioso Jack “El destripador”



Cuando se habla de Jack “El destripador”, pensamos en la mítica imagen creada por los maestros de la novela negra y del cine de horror: un fantasmagórico personaje vestido con una negra capa y una gorra, quien suele llevar un maletín de médico y se mueve silenciosamente entre la bruma de la noche londinense.

Era un misterioso y cruel asesino que atacaba a las prostitutas. Se supo que asesinó a cinco mujeres, pero algunos investigadores consideraron que fueron once. El miedo comenzó en la madrugada del 7 de agosto de 1888, cuando un transeúnte encontró en la calle el cuerpo de la prostituta Martha Turner con varias puñaladas.

Otros homicidios fueron atribuidos a este hombre que estaba poseído por una obsesión mutiladora. En sus cartas que enviaba a los medios de comunicación, se regocijaba autocalificándose como Jack “El destripador”. Desapareció misteriosamente después de actuar tres meses, para convertirse hasta hoy en leyenda, el misterio más famoso de Inglaterra.

Se supo que tenía ciertos conocimientos de medicina y era zurdo, según investigaciones policiales. Alto, delgado y de bigote negro; ya que, entre otros, un policía vio a un hombre con estas características escapándose cerca de los sitios de los crímenes. Llevaba gorra, un abrigo largo y un maletín para esconder sus mortales instrumentos. Es un caso no resuelto que consta en los archivos de Scotland Yard.

lunes, 1 de junio de 2020

La novelística vida del “Bandido de la linterna roja”



Pocos delincuentes lograron tanta fama internacional, carisma, admiración como Caryl Chessman, “El bandido de la linterna roja”, motejado así porque en la oscuridad nocturna alumbraba a sus víctimas; procesado y condenado a la pena de muerte por robo, violación y perversión sexual.

La sentencia contra Chessman fue repudiada en todo el mundo porque sus admiradores lo consideraban inocente. ¿Qué secreto poseyó este hombre para ser tan querido y defendido? Durante doce años permaneció en la prisión de San Quintín (California). Su sentencia fue aplazada y renovada en ocho veces consecutivas. En este tiempo escribió tres libros y una novela y dejó un testamento para la posteridad. En una larguísima carta que dirigió al gobernador de California, ofreció con gusto su vida, si de esta manera contribuía a que se anulara en el futuro la pena de muerte en ese Estado. También manifestó: “Se me pide una confesión y no la tengo. En mi vida he cometido muchos delitos, pero ninguno de los que se me acusa y por los cuales vais a quitarme la vida”. “La justicia se habrá vengado: ¿Qué beneficio obtendrá el mundo?”.

Fue ajusticiado el 2 de mayo de 1960 en la cámara de gas de la prisión de San Quintín. Para los jueces rigió más el cerebro que el corazón. En el Ecuador se formaron grupos de intelectuales para protestar contra la sentencia. El dramaturgo Hugo Vernel (José Guerra Castillo) cumplió su promesa de dejar de crear obras, si ajusticiaban a Chessman. Muchos ciudadanos bautizaron a sus hijos con el nombre de Caryl. Una película estadounidense contó su vida.



“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...