viernes, 29 de mayo de 2020

Agustín Lara dedicó una canción a la mujer que lo hirió en la mejilla izquierda



Mujer: letra y música de Agustín Lara

Mujer, mujer divina,
Tienes el veneno que fascina
En tu mirar.
Mujer, alabastrina,
Eres vibración de sonatina pasional.
Tienes el perfume de un naranjo en flor,
El altivo porte de una majestad.
Sabes de los filtros que hay en el amor.
Tienes el hechizo de la liviandad.
La divina magia de un atardecer
Y la maravilla de la inspiración.
Tienes en el ritmo de tu ser
Todo el palpitar de una canción,
Eres la razón de mi existir, mujer.
La divina magia de un atardecer
Y la maravilla de la inspiración.
Tienes en el ritmo de tu ser
Todo el palpitar de una canción,
Eres la razón de mi existir, mujer.

Cuando el músico poeta mexicano Agustín Lara (1897-1970) trabajaba como pianista en 1923 en una casa de diversión popular, su joven y celosa enamorada, Marucha, rompió una botella y lo hirió en la mejilla izquierda que lo marcó para siempre, pues no acudió a la cirugía estética; el compositor en lugar de aborrecerla le dedicó su primera canción, “Marucha”: “Tú no sabes el mal que me has hecho ni comprendes mi amargo pesar, me dejaste un puñal en el pecho y en el alma continuo llorar. Soportando mi acerbo dolor y mi vida, que es flor de amargura, te la dejo en ofrenda de amor”.


Desde entonces, la mujer fue su musa y a cada uno de sus grandes amores le dedicó una canción.  A Angelina Brusquetta, bella italiana, dueña del café Salambo, le escribió su famosa melodía “Mujer”, a la famosa bailarina Yolanda Gasca le dedicó “Regalo de viaje”; a María Félix: “María bonita”, entre otras.


miércoles, 27 de mayo de 2020

EL cuentero de Muisne vendió el Reloj Público en Guayaquil, pero antes otros pillos vendieron la Torre Eiffel



El conde Víctor Lusting, austriaco que prestaba servicios en el Ministerio de Trabajo francés, y Daniel Collins, un ladrón estadounidense, se asociaron para vender la famosa Torre Eiffel, símbolo de París, en 1925. Conversaron con cinco grandes hombres de negocio. Les dijeron que la Torre estaba en peligro y debía ser derribada para venderla como chatarra.

Pidieron secreto para que el pueblo no protestará al no creerles. Fue aceptada la oferta del negociante de la chatarra André Poisson. Se cerró el negocio, se acordaron los compromisos bancarios y se pagó el dinero para los sobornos. Como apreciamos, en todos los países ha habido funcionarios gubernamentales corruptos en diferentes épocas.

Lusting y Collins abandonaron Francia con el botín; pero Poisson, muy avergonzado por el engaño nunca presentó denuncia a la justicia. A lo mejor, nuestro avispado Cuentero de Muisne, Sigifredo Dante Reyes Moreno, se inspiró en este hecho delictivo para vender años más tarde el Reloj Público de Guayaquil, pues él leía mucho.

lunes, 25 de mayo de 2020

Bolívar era devoto de la virgen



En este mes de María vale recordar que el Libertador Simón Bolívar era devoto de la virgen.

El 9 de julio de 1828, la Convención de Ocaña terminó sus actividades por falta de quórum, el panorama de la República de Colombia era sombrío; los santanderistas y sus acólitos de última hora no permitieron la presencia de Bolívar para que presentara su obra y defendiera sus proyectos; “fue una feria de pasiones donde los hombres se reunieron con objeto de vender sus caprichos”, escribió el general Daniel Florencio O´Leary. 

Desilusionado, Bolívar, viajó desde Bucaramanga, donde se hospedaba, hacia Bogotá por el largo camino de Chiquinquirá; lo invadía la tristeza de saber que tambaleaba la Gran Colombia; no hablaba con sus compañeros ni sonreía. 

Cuando llegó a Chiquinquirá entró en el templo para visitar el milagroso cuadro de la virgen, de rodillas, lloró; pero al salir estaba cambiado, sonriente y comunicativo, pues en ella confió y a ella entregó sus preocupaciones. Quienes visiten la basílica comprobarán que ahí existe una lápida que recuerda este hecho histórico.
El tratadista, sacerdote Eliécer Salesman, asegura que Bolívar era un decidido católico, pues en su testamento manifestó creer en la Santísima Trinidad, amar a Jesucristo y morir como católico. Bolívar se confesó y comulgó antes de morir.

viernes, 22 de mayo de 2020

Violeta Parra se suicidó oyendo su canción “Gracias a la vida”


Letra y música de Violeta Parra


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día, grillos y canarios,
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario;
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto

Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto,
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto.

El 5 de febrero de 1967, la popular cantante chilena Violeta Parra (1917-1967) se puso a escuchar incesantemente su famosa canción “Gracias a la vida”, al calor de unos tragos; pero no resistió más y se suicidó con un disparo en la cabeza.



miércoles, 20 de mayo de 2020

Abdón Calderón no fue guayaquileño ni murió en la batalla del Pichincha

Abdón Calderón

El 23 de mayo, en la mañana, Sucre envió una esquela reservada a las monjas del Carmen Alto, de quienes había recibido mensajes de adhesión, para pedirles oraciones a partir de las nueve de la noche. A esa hora el ejército se ponía en marcha para la asunción del volcán Pichincha y Sucre formulaba solemne voto a la virgen de las Mercedes de mandar que celebren una misa en su santuario en Quito, si se alcanzaba de Dios el don de salir con éxito, como efectivamente sucedió, pues logramos nuestra independencia del yugo español el 24 de mayo de 1822. El mariscal nos enseñó que las vidas de las naciones y las personas están pendientes de Dios.

En esta batalla se destacó el joven cuencano Abdón Calderón cuando no llegaba a los 18 años de edad, quien se convirtió en nuestro héroe máximo. No existe país sin héroes. Los profesores que no investigan siguen enseñando a los alumnos  que Abdón Calderón  Garaycoa “murió en la batalla del Pichincha y que fue guayaquileño”, nos vemos obligados a manifestarles que nuestro joven héroe es cuencano y participó en los combates de Camino Real, primer Huachi, Tanizagua, Cone, segundo Huachi, Riobamba y fue en la batalla del Pichincha el 24 de mayo de 1822 en donde cayó herido de gravedad y luego llevado a la casa del Dr. José Félix Valdivieso para que lo atendieran, cercana al lugar del combate, en donde murió el 7 de junio de 1822, es decir,  “14 días después de la batalla”.

Sus restos fueron sepultados en el convento máximo de San Nicolás, en Quito, pero desaparecieron. Fueron encontrados el 27 de julio de 1948 en una tumba de la Catedral de Guayaquil. Volvieron a desaparecer y luego hallados y depositados en una caja de cartón en esta institución religiosa. El historiador Mariano Sánchez Bravo, biógrafo de Abdón de Abdón Calderón, asegura que no han sido sepultados y están en poder de algunos familiares. Recomendamos a los profesores retirar gratuitamente en la Biblioteca Municipal de Guayaquil trípticos que aclaran hechos históricos.


lunes, 18 de mayo de 2020

Famosos que murieron de amor


Eloy Alfaro y su esposa (sentados)

Para algunos famosos el amor fue dolor, el amor fue más fuerte que la muerte. Decidieron morir de amor. Blas Pascal sentenció que “el corazón tiene sus razones que la razón no conoce”.

Ana Paredes Arosemena, dama excepcionalmente tierna, recta, bella, falleció en Guayaquil, el 25 de mayo de 1920 luego de ocho años del asesinato de su esposo en Quito, el general Eloy Alfaro. Agonizó espiritualmente. Se negaba a ingerir alimentos en los últimos tiempos; tal como lo hizo después el expresidente José María Velasco Ibarra que murió de amor por su fallecida esposa Corita.

El poeta mexicano de trágico destino, Manuel Acuña, se privó de la vida por su enamorada Rosario, el 6 de diciembre de 1873. El último verso de su Nocturno a Rosario lo despide: “Esa era mi esperanza… mas ya que a sus fulgores se opone el hondo abismo que existe entre los dos, adiós por la vez última, amor de mis amores; la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores; mi lira de poeta, mi juventud adiós”.

“Sin mi esposa Margarita Maza me siento inútil”, declaró el valiente expresidente mexicano Benito Juárez, conocido como el “Benemérito de las Américas”; falleció poco después. La pérdida del ser querido trae muchas veces un triste final.

El nombre de doña Margarita Maza y el de su esposo Juárez constan en la Cámara de diputados de México para que, unidos como estuvieron siempre en la defensa del país ante la invasión extranjera, reciban un homenaje del pueblo.

Aquí escucharás la canción "Nocturno a Rosario" cantada por el grupo Comanche




viernes, 15 de mayo de 2020

Aguacatazos dieron nombre a un pasillo ecuatoriano



Letra: Enrique Andrade, cantado por Julio Jaramillo

Tú eres mi amor
Mi dicha y mi tesoro
Mi solo encanto
Y mi ilusión

Ven a calmar mis males
Mujer no seas tan inconstante
No olvides al que sufre y llora
Por tu pasión

Yo te daré
Mi fe, mi amor
Todas mis ilusiones tuyas son
Pero tú no olvidarás
Al infeliz que te adoró
Al pobre ser que un día fue
Tu encanto, tu mayor anhelo
Y tu ilusión

La letra de este pasillo escrito por el colombiano Enrique Andrade y musicalizado y compuesto por el quiteño César Guerrero Tamayo no habla en ningún momento del aguacate, pero lo curioso es que lleva por nombre “El aguacate”.


Guerrero se había enamorado de una joven que vivía cerca de Quito y una noche le llevó una serenata con este pasillo. Fue sorprendido por el padre de la chica, quien lo corrió a aguacatazos. Por este incidente, tituló al pasillo “El aguacate”.

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...