miércoles, 15 de abril de 2020

La niña de Guatemala murió de amor



El apóstol de la libertad de Cuba, José Martí (1853-1895), literato, profesor, poeta, revolucionario estuvo en algunos países. En Guatemala, en 1877 y parte de 1878, durante esta residencia la adolescente María García Granado se enamoró perdidamente de él sin ser correspondida; murió después de que su amor platónico se había casado con la cubana Carmen Zayas Bazán.



Martí describió la triste historia de amor en esta poesía:

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

lunes, 13 de abril de 2020

La Azucena de Quito



Mariana de Jesús Paredes y Flores (1618-1645) fue la primera ecuatoriana en ser canonizada por la Iglesia Católica. Cuando tenía diez años de edad tomó los votos de pobreza, castidad y obediencia. Llevó posteriormente una vida de ayuno y austeridad.

Mariana de Jesús fue reconocida por curar a los enfermos y devolver la vida al menos a una persona. El terremoto de Quito de 1645 devastó a la ciudad, seguido de una epidemia. En medio de la catástrofe, Mariana ofreció su vida a Dios a cambio de los demás y murió tres días después; la leyenda cuenta que una Azucena brotó de su sangre y por esta razón es recordada como “La Azucena de Quito”.

Es el símbolo religioso de la ciudad de Quito venerada en la hermosa iglesia de La Compañía, donde también se encuentra la Dolorosa del Colegio.
Los otros santos del Ecuador son El hermano Miguel y Narcisa de Jesús Martillo Morán, quien inspirada en la vida de Mariana de Jesús, se dedicó a catequizar a los niños.



viernes, 10 de abril de 2020

Grandes personalidades valoraron a sus maestros



Alejandro Magno quería más a su maestro Aristóteles que a su padre Filipo porque influyó en su formación de adolescente cuando le inculcó su filosofía política: “Grecia conquistará el mundo; pero para ello será necesario un rey gobernando como un Dios y por nadie gobernado, ni siquiera por la ley”. 


El huérfano Simón Bolívar consideraba a su maestro Simón Rodríguez como a un padre, porque el carácter firme y original de este pedagogo influyó mucho en la formación del futuro Libertador. Juró en el monte Aventino delante de su maestro por el Dios de sus padres, por la patria (…) que no daría descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta romper las cadenas opresoras del poder español. 


Nuestro maestro, literato, editorialista del diario EL UNIVERSO, el primer ecuatoriano que presidió la Asamblea General de las Naciones Unidas, Leopoldo Benites Vinueza, apreciaba en grado sumo a su maestra de escuela, que practicaba un concepto de la educación, la señorita Martínez Mera; también, a sus maestros vicentinos que influyeron en él: doctor Pedro José Huerta, profesor de Historia, a quien consideraba un erudito, de espíritu socrático, que usaba la ironía; al sabio de valor universal, Francisco Campos Rivadeneyra, poeta de la naturaleza, entomólogo, que enseñaba Ciencias Naturales  en el museo que impulsó (hoy abandonado en una bodega de la Unidad Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte); al doctor José Vicente Trujillo, profesor de Filosofía, despertador de inquietudes, un fermental, enormemente sugerente.



El boxeador argentino Carlos Monzón fue gloria de este deporte, pues defendió 14 veces con éxito la corona de los medianos, una hazaña, se retiró invicto; siendo famoso visitaba a su maestra de escuela, Margot Sarli, ella fue testigo de la pobreza del niño Carlitos. Llevaba el chico su caja de lustrabotas a clases para trabajar a la salida, vendió diarios y leche, repartió gaseosas en un carro tirado por un caballo. 


Leo Dan, gloria viviente de la generación nuevaolera del 60, compuso canciones que en su mayoría llevaban nombres de mujeres; a su maestra le escribió y cantó: “Pero Raquel, Raquel déjame salir…”.



Así se expresó el premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, de su maestro Alfonso López Michelsen: “Lo conocí en la Universidad Nacional de Bogotá, en 1947, cuando él era el mejor profesor de Derecho Constitucional (…). Tenía una cultura literaria que ya quisiéramos muchos escritores, aunque solo fuera para los domingos (…). Por todo eso le tengo una admiración personal inmensa”.

Deducimos, entonces, que los buenos maestros deben influir en sus alumnos, aplicar conceptos modernos de la educación, ser eruditos, despertadores de inquietudes, guías, faros luminosos como los aquí recordamos en el gran día del maestro. 



miércoles, 8 de abril de 2020

Arde Judas en Semana Santa



La tradición surgió en España en el siglo XVIII, como una celebración en la Semana Santa, pues confeccionaban monigotes que representaban a Judas Iscariote (el discípulo que traicionó a Jesús por treinta monedas de plata) para apedrearlos e incinerarlos en plazas y otros lugares públicos como represalia. 

Esta tradición pasó a América, con características propias; en México observé que la quema de Judas efectúa el sábado de gloria por intermedio de muñecos elaborados con cartón, carrizo y papel, adornados primero con fuegos artificiales que estallan paulatinamente para cobrar una especie de explosiva venganza contra quienes consideran han causado males a los ciudadanos: políticos, artistas, deportistas… El pueblo decide quién es el personaje (Judas) más quemado.


En Uruguay queman a Judas desde mediados de noviembre hasta la Nochebuena; en otros países como Ecuador y Colombia, el 31 de diciembre incineran al monigote que representa al año viejo, para dar la bienvenida al nuevo año.

Existen quienes hayan similitudes de estas quemas con la extravagante tradición de las Fallas de la provincia española de Valencia, que durante una semana, 12 al 19 de marzo, se entrega a primitivos impulsos y celebra “el secreto del fuego”; calles y plazas se llenan de Fallas, conjuntos de figuras de carácter burlesco dispuestas sobre un tablado, y en el tiempo de diez minutos de gran explosión estallan hasta 100 kilos de pólvora, que supuestamente exorcizan a los espíritus malignos, la multitud aplaude y celebra la primavera, el 19 de marzo; en Gandía existían fallas en el siglo XVIII para la celebración de san José.

La palabra “fallas” procede de la lengua árabe que hablaban los moros que reinaban en Valencia en el siglo XIII, tiene su origen en la palabra latina “facula”, que significa varita de fuego o antorcha; por connotación: hoguera. 


lunes, 6 de abril de 2020

Las verdades de la científica Marie Curie

Marie Curie en su laboratorio


Los científicos del mundo, hoy que la pandemia del COVID-19 mata cada día más personas, han echado en cara que los gobiernos se han preocupado de la carrera armamentista que, por ayudar a los científicos, que pasan la vida entre probetas y tubos de ensayos por el bien de la humanidad; vale citar al respecto al premio Nobel Gabriel García Márquez cuando dijo que “la carrera de las armas va en sentido contrario a la inteligencia”.


Las verdades de la científica Marie Curie, primera mujer en ganar un premio Nobel, de física primero y química después: “se debe proteger a los científicos y poner todos los medios a su disposición. Solo pagando este precio una nación puede crecer”; palpitan hoy, lo que reclamaba ella es lo mismo que los científicos piden actualmente.

Ante cientos de miles de muertos en el mundo, por causa del COVID-19, defendamos la vida sobre la muerte; no nos asusta esta realidad descomunal porque la venceremos, pues nos negamos a aceptar el fin de la raza humana, crezcamos como países dando importante a la investigación científica, que no nos sorprenda otra peste demoledora.

viernes, 3 de abril de 2020

Hace 30 años murió la divina y misteriosa actriz Greta Garbo



Los cinéfilos todavía recuerdan a la divina y enigmática actriz sueca Greta Garbo (1905-1990). Impresionaba por su belleza irrepetible: un rostro cuyos rasgos eran perfectos; la nariz, el mentón, la boca, las mejillas, la frente estaban en gran equilibrio.

“Te encuentras con una cara como esta ante la cámara una vez cada siglo”, declaró el director sueco Mauritz Stiller después de que culminó la película La expiación de Gösta con Greta como protagonista.

Debutó en Estados Unidos en 1926 con El Torrente. De la película La Divina que filmó en 1928 surgió el apelativo que la caracterizó para siempre. La Academia de las Letras y Ciencias Cinematográficas de Hollywood la nominaron 4 veces para el Óscar por sus actuaciones en Anna Christie, Romance, La dama de las camelias y Ninotchka, pero nunca ganó; no asistía a fiestas y tenía pocos amigos.

Anunció su retiro en 1941; cuando tenía 35 años, inaccesible, estuvo llena de secretos, su vida fue privadísima. En 1954 le concedieron el Óscar honorífico, pero no se presentó para recogerlo; como tampoco se presentó a la boda con el actor John Gilbert, se convirtió en leyenda.

Greta Garbo con John Gilbert


Sostenía que “el artista que crea debe ser un espíritu raro y solitario”; eludía a fotógrafos y periodistas, deseaba que la dejaran en paz. La Divina trabajó en 10 películas mudas y en 14 con sonido, pero conmocionó al mundo del cine al retirarse a los 35 años y desaparecer de la vida pública; vivió durante casi medio siglo encerrada en un lujoso apartamento de 7 habitaciones del elegante lado este de la ciudad de Nueva York, salía a las tiendas a comprar antigüedades e iba al cine durante la tarde y para no ser reconocida llevaba el cabello cano.

Las cenizas de la solitaria diosa del cine fueron enterradas finalmente el 17 de julio de 1999 en su ciudad natal de Estocolmo, luego de más de nueve años de su muerte.

miércoles, 1 de abril de 2020

Medardo Ángel Silva escribió el poema El alma en los labios antes de suicidarse



Medardo Ángel Silva en el parque Bolivar (parque de las iguanas)

Cuando de nuestro amor, la llama apasionada
dentro tu pecho amante, contemples ya extinguida ya que solo por ti la vida me es amada el día en que me faltes, me arrancaré la vida porque mi pensamiento, lleno de este cariño, que en una hora feliz, me hiciera esclavo tuyo, lejos de tus pupilas, es triste como un niño, que se duerme soñando, en tu acento de arrullo.
y quisiera ser todo, lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tú mismo aliento,
para poder estar más cerca de tu boca
para envolverte en besos, quisiera ser el viento,
perdona si no tengo, palabras con que pueda,
decirte la inefable, pasión que me devora;
para expresar mi amor, solamente me queda,
rasgarme el pecho amada y en tus manos de seda,
dejar mi palpitante corazón que te adora.

El guayaquileño Medardo Ángel Silva (1898-1919) era un joven poeta moreno, nervioso, teatral, precipitado, escribía aceleradamente, como si presintiera el viaje eterno; así lo describió su amigo el también poeta José María Egas, pues eran compañeros en el Colegio Fiscal Vicente Rocafuerte. Portaba espejuelos, de regular estatura, pulcro en el vestir, por lo general de terno oscuro.

Vivía cerca de una chiquilla sencilla, de 15 años, Rosa Amada Villegas, de quien se enamoró locamente en 1918 cuando la conoció. El 10 de junio 1919, a las ocho de la noche, llegó la tragedia para el poeta. ¿Qué ocurrió? Le preguntó José María Egas a la joven. Ella respondió: “Conversábamos, de pronto Medardo tuvo celos, buscó la puerta y dijo que ya no regresaba. De pronto se sentó en el sofá y se disparó en la cabeza”. En el reconocimiento legal se determinó que el proyectil entró por la sien derecha.

Años más tarde, Rosa Amada Villegas, declaró al periodista Hugo Delgado Cepeda que Medardo Ángel Silva escribió el poema El alma en los labios para ella, con tinta roja, a puño y letra y firmado abajo.

La poesía se convirtió en pasillo, vibra en la voz de Julio Jaramillo, Karla Kanora, Los hermanos Miño Naranjo, Hilda Murillo, de los enamorados, de los estudiantes, de los obreros… entró hondo en el alma del pueblo.


Dale clic aquí para escuchar la canción

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...