lunes, 16 de diciembre de 2019

León confesó sus miedos, a pesar de que “no se ahuevaba”



Cada cierto tiempo se pone de moda hablar de León Febres Cordero, expresidente de la República, 1984 - 1988, quien tenía fama de ser un bravo guayaquileño que “no se ahuevaba” ante nadie, como públicamente lo gritó, ni ante los cargadores de cacao del barrio donde vivía cerca de Las Peñas, ya que muchas veces de joven se trompeó con ellos y salió victorioso cuando defendió a sus hermanas de los amorosos acosos de aquellos fuertes y musculosos hombres.

La historia guarda el tesoro de la verdad: dos veces confesó a la prensa que sí tuvo miedo; la primera, cuando los médicos especialistas le diagnosticaron que era portador del cáncer, que según él era sinónimo de muerte, entonces enfatizó que el miedo es propio del ser humano y miente quien dice que nunca lo ha sentido; ante tal circunstancia dejó como herencia esta histórica frase: “El valor no consiste en no tener miedo, sino en sobreponerse a él”.

Aceptó también que sintió miedo en Taura, cuando fue secuestrado por militares, pero igualmente se sobrepuso y no se dejó matar estúpidamente ante el peligro, pues tres de sus hombres de la seguridad cayeron muertos víctimas de los comandos; afirmó que aunque se diga lo que se quiera, jamás se inclinó y mantuvo su posición de presidente de la República hasta el final, es decir terminó su periodo para el cual fue elegido en los tormentosos tiempo de inestabilidad política.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Jesucristo sí fue revolucionario



Jesucristo sí fue un revolucionario porque según ciertos teólogos vino a establecer el orden deseado por Dios frente al orden establecido, que es el máximo desorden de la humanidad. 
Este desorden que hoy, en nuestros países, según el exobispo de Riobamba, monseñor Leonidas Proaño, se llama capitalismo, pero que en otras etapas de la historia ha existido bajo otros nombres, siendo siempre lo mismo: la dominación de unos hombres sobres otros, las injusticias, el enriquecimiento. 
Cristo vino a cambiar todo esto. Y para lograrlo optó por ser pobre, por vivir entre los pobres. Así predicó contra la riqueza e hizo una auténtica revolución.

Monseñor Leonidas Proaño
EL obispo revolucionario Proaño no estaba de acuerdo en que la iglesia católica defendiera la propiedad privada. Calificaba esta actitud como una equivocación muy grande. Repartió la tierra de la diócesis a los campesinos.
En cambio, el papa Benedicto XVI impugnó posteriormente la imagen de que Cristo fue un “político revolucionario” en su libro Jesús de Nazareth.


miércoles, 11 de diciembre de 2019

El hombre rata



El cuentero de Muisne, Dante Reyes, se inspiraba en El hombre rata para cavar túneles y escapar de las cárceles; los dos llegaron a ser los cacos más famosos por el ingenio para delinquir.

Enrique Lituma, El hombre rata, se puso de acuerdo con dos compañeros de fechorías para excavar un túnel de cinco cuadras de longitud y robar en la joyería Luxor, de Guayaquil.

El trabajo era difícil, pero no imposible para estos tres delincuentes; cavaron día y noche en medio del fango, ratas, cucarachas… Lituma con cincel y combo se encomendaba a Dios, como creyente, para que no lo sepultara la tierra.

Dos meses después llegaron al establecimiento para robar joyas valoradas en 400 000 sucres en la década del año setenta. El jefe Lituma confesó que el dinero mal conseguido les duró poco:

“Mis amigos, siendo experimentados, procedieron como novatos, ya que se apresuraron a vender las joyas. Despertaron sospechas y una vez apresados confesaron todo; nos impusieron una condena de 12 años en la Penitenciaría de Litoral”.

Los diarios destacaron la astucia de Lituma y lo bautizaron como El hombre rata; en cuanto a este alias declaró:

“Me siento un hombre normal y lo de la rata no me importa. Cuando me apodaron así, la gente iba a conocerme pensando en que tal vez yo tenía rabo o algo de rata”.


lunes, 9 de diciembre de 2019

Si quieres ser famosa, córtaselo a tu marido

Lorena y John


La ecuatoriana Lorena Bobbit en un arrebato de ira le amputó el pene a su esposo John Bobbit, mientras dormía, porque estaba cansada de los maltratos sicológicos, físicos, sexuales que este gringo le daba.  Una corte judicial de Estados Unidos la absolvió.  El presidente Bucaram la ayudó.

Bobbit no quedó con el pene mocho, pues, Lorena, luego de amputárselo avisó a la  Policía y fueron a buscar el pedazo del miembro donde había sido tirado para que los médicos se encargaran de la operación.

Esta triste historia hizo famoso al desconocido John Bobbit, ya que su pene le funciona muy bien.  Visitó varios países en compañía de unas lindas chicas para demostrar que tenía una gran actividad sexual. 
Aceptó, además, ser protagonista de dos películas pornográficas para reafirmarlo.  Dijo que su vida sexual era mucho mejor en 1997 y que había ganado más de treinta millones de dólares.

No habló con Lorena después del corte, pero declaró que la había perdonado y que volvería a relacionarse con una mujer latina.  Después de esta historia, John vivía en Las Vegas; Lorena, en Virginia.

Lorena Bobbit comparte actualmente su vida con Dave Billinger; tienen una hija menor de edad llamada Olivia.  Apareció en un programa de C B S  en el 2008, en el Oprah en el 2009 acompañada por el recordado, recortado y reimplantado John Wayne, quien le envía rosa todos los años el día de San Valentín.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Alfredo Enderica era la memoria de Julio Jaramillo

Alfredo Enderica mostrando su colección


El arquitecto Alfredo Enderica Negrete llegó a ser la memoria del cantante Julio Jaramillo, J. J. Fue invitado a muchos conversatorios acerca de la trayectoria del Ruiseñor de América y además dio charlas gratuitamente donde lo solicitaban; concurrí a muchos de estos actos para escucharlo, aprender, tomar notas e intervenir en los diálogos; siempre estuvo dispuesto a ayudar a la prensa, se convirtió en personaje mediático.

Murió a los 67 años de edad en su querida ciudad de Guayaquil. Contó al público en una de sus tantas intervenciones que tenía nueve años de edad cuando por casualidad comenzó a coleccionar discos de J. J., pues su hermana recibió como regalo de su novio un disco elepé del sello mexicano Peerles, que contenía entre otras canciones el bolero Nuestro juramento que convirtió en ídolo continental a J. J. y como a la dama no le interesó lo obsequió a Alfredito; con el andar del tiempo coleccionó discos elepés, compactos y casetes que los buscó en el país y en el extranjero para lo cual invertía sus ahorros.

La última vez que lo vi fue en la Reunión Mundial de Coleccionistas Musicales de J. J. en Guayaquil, 30 de septiembre de 2017. Declaró que conservaba 4.101 grabaciones, la mayoría digitalizadas; también 300 discos de vinil y 440 compactos. Aspiraba a que J. J. apareciera algún día como un récord Guinnes; ojalá algún familiar continúe su gran labor.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Joaquín Gallegos Lara tenía una discapacidad, pero no impotencia sexual



Joaquín Gallegos Lara

Muchos ecuatorianos deducían que Joaquín Gallegos Lara (1909 – 1947), gran escritor de la década del 30, autor de la famosa novela Las cruces sobre el agua, publicada en 1946, por haber tenido inutilizadas las dos piernas era impotente sexual. Pero la esposa, Nela Martínez, desmintió las habladurías en una entrevista de enero 1955, que concedió a Rodrigo Villacís Molina.

Nela Martínez
Aclaró doña Nela que Joaquín era un hombre muy apasionado y que se querían mucho, sin embargo, el matrimonio se le dificultó porque el afamado escritor dependía demasiado de la madre, quien le asistía en las más íntimas necesidades.

Además, ella comenzó a luchar por su propia realización, pues, viajó a Quito a una concentración de izquierda y se quedó ahí trabajando.  No regresó a Guayaquil donde la esperaba el esposo, Joaquín.

Nela, como Joaquín, era comunista.  Dirigió la toma del palacio de gobierno cuando cayó Carlos Arroyo del Río. Fue la primera mujer que llegó al congreso, en 1945, como diputada.  Terminó de escribir la novela Los Guandos, que Joaquín había dejado inconclusa.

Joaco, como lo llamaban sus amigos a Gallegos Lara, luchó como militante comunista, como intelectual e incluso en choques callejeros y barricadas; laboró en diversos oficios, desde columnista en diferentes diarios hasta cargador en un camión que acarreaba cascajo, pues poseía una fuerza hercúlea en los brazos.  

lunes, 2 de diciembre de 2019

Bolívar procuraba separarse de su Amable Loca, Manuelita

Manuela Sáenz y Bolívar


Córdova había escrito a Bolívar quejándose de la conducta de Manuela por un episodio desagradable: colocaron de espaldas contra una de las paredes de la Quinta del Libertador en Bogotá un muñeco de trapo con un letrero que decía: “Francisco de Paula Santander, muere por traidor”.

Un fraile se acercó a la figura y fingió prestarle los auxilios sacramentales que se acostumbraba dar a los que iban a ser ajusticiados.  Luego, un pelotón del batallón Granaderos disparó sus rifles en medio de las risas de invitados. El sargento de apellido Quevedo se opuso a la broma, pero fue arrestado, ¡Locuras de Manuela!

Pocos conocen que el Libertador procuraba separarse del que los historiadores llaman el gran amor y pasión del caraqueño.  Leamos esta confesión: “En cuanto a la Amable loca, ¿qué quiere que yo le diga a usted? Usted la conoce de tiempo atrás.  Yo he procurado separarme de ella, pero no se puede nada contra una resistencia como la suya; sin embargo, luego de que pase este suceso, pienso hacer el más determinado esfuerzo por hacerla marchar a su país o adonde quiera. Mas diré que no se ha metido nunca sino en rogar, mas no ha sido oída sino en el asunto del C. Alvarado. Cuya historia no me da confianza en su fidelidad”.  (Carta dirigida al general José María Córdova.  Bogotá, julio de 1828).

A pesar de que Bolívar le decía a Córdova, al último de la carta, que la rompiera porque no quería que quedara existente “este miserable documento de miseria y tontería”, no sucedió así, pues, quedó para la posteridad.

“El chivo expiatorio”

  Decenas de veces he oído la expresión “El chivo expiatorio”, pero confieso que no me había percatado de cuál es su origen; pues bien, la...